martes, 24 de mayo de 2011

A los profesores:

Mayra Messina  Vázquez

El valor que tiene la educación en el desarrollo de las sociedades es innegable, sin embargo, paradójicamente en esta época cuando se supone que es más fácil el acceso a la escuela, cada vez son más altas las cifras de deserción escolar. Al respecto se ha dicho que en la mayoría de los casos, los estudiantes abandonan los estudios no por falta de capacidad académica, sino por problemas emocionales y sociales.

Los sistemas educativos actuales se orientan principalmente hacia áreas tecnológicas y científicas, dejando de lado las materias de formación humana. Por ejemplo, la asignatura de Educación Artística en la primaria tiene únicamente cuarenta horas por siclo escolar, a pesar de que esta materia favorece el desarrollo de cualidades y actitudes que facilitan el desempeño académico y sobre todo el desarrollo humano integral. Algunos especialistas afirman que la práctica del arte permite aumentar la capacidad auditiva, la capacidad de observación, de análisis y el gusto por la lectura. Por otro lado, ayuda a desarrollar la sensibilidad, la confianza en sí mismo, la capacidad de socialización y tiene un efecto catártico que permite la liberación de emociones. Lamentablemente, no se le da la importancia que merece y en la materia está subordinada a otras asignaturas.

Los planes educativos actuales, estimulan principalmente la inteligencia lógico-matemática y lingüística, sin embargo, es cuestionable si es más inteligente aquél que es capaz de resolver un teorema matemático que quien compone una melodía o simplemente quien tiene la capacidad de controlar sus emociones y ser feliz. Por ello, las instituciones educativas, deberían replantearse el rumbo al que están llevando a la sociedad los planes de estudio actuales. Éstos, deberían favorecer el desarrollo de todas las inteligencias, para que de esta manera los niños tuvieran una formación integral y el despliegue de todas sus potencialidades.

La Educación Artística debería impartirse porque es una materia obligatoria del plan de estudios de la Secretaría de Educación Pública para la educación básica, sin embargo, muchos profesores consideran que no es tan importante y no la imparten. El resultado es una mala formación académica y un montón de estudiantes universitarios no saben escribir correctamente, no tienen el habito de la lectura, no son capaces de reflexionar, ni de ir más allá de la propia información del texto y lo que es peor, tenemos alto porcentaje de alumnos con problemas de adicciones, reprimidos y vagos, cuando el arte podría ser una herramienta para combatir estos malestares sociales. Se ha dicho que el arte es expresión, es libertad, es creación, es una actividad que eleva al espíritu humano a lo más sublime. Profesores, tomemos en serio nuestra responsabilidad y tratemos de formar alumnos capaces y felices.




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